jueves, 4 de julio de 2019

BALAS Y ROSAS


Lo nuestro no fue amor, fue batalla campal. Fuimos guerra constante entre el deseo de nuestra piel y lo que la libertad nos exigía. Yo te presté mis alas para volar juntos, pero preferiste la arena movediza de tus miedos.

Hubo tantos olvidos, tantos vacíos,
Campos minados de silencios, de ausencias,
Tantas risas y vivencias,
Tantos gemidos y sudor compartido.

Guerra  de cuerpos anudados en banderas blancas de placer, en donde a puerta cerrada, se encontraban a pelear a besos y abrazos apretados, pero al salir al mundo, éramos gritos, dolor y melancolía.

Nos disparamos balas de palabras llenas de exigencias,
Nos atacamos con misiles de indiferencia, que más que a la piel, desangraban ilusiones, hiriendo de muerte nuestras esperanzas.
 ¡Cuánto estruendo causó el estallido de tus silencios! Arrastrando un ejército de mentiras que vestían a otros cuerpos que me robaban tu querer.

Y un buen día, no pude combatir más, y bajé los brazos para emprender mi retirada.  Mi armadura está desgastada, habiendo usado todo mi arsenal de besos y caricias, en una guerra que me dejó en ruinas.

Ahora estamos en tregua, y se alza la bandera blanca entre los dos. Dicen que eso significa paz, pero es lo que no hallo desde que no estás. Porque día tras día libro innumerables batallas con el recuerdo de tu sonrisa, de tus dedos en mi espalda o tus ojos entre abiertos en medio de un beso.

Lucho, ya sin fuerzas, sucumbiendo ante el dolor de no tenerte, por quererme, sí, por amarme antes que a ti. Y te extraño, y te amo, pero mis heridas aún sangran;  el olvido y el perdón aún están lejos de nosotros. 

Tú y yo, fuimos victimas y verdugos por igual, de un amor que no nos supimos entregar y que yace resignado en un campo de batalla, resquebrajado por tu ego y mis caprichos, por mis miedos y tu desdén…

¡Con cuánto amor, con cuánto odio nos hemos amado!





MERCADER DE AMORES



Ni el arma más letal y punzante, hiere más que tu mirada,
nada hace sangrar más mi alma que esa sonrisa dibujada en tu cara.

Vivo en guerra constante contra tus recuerdos y, cuando me creo vencedora, te vuelvo a mirar , por error, por designio divino o porque la vida se ensaña conmigo, cuando despedazadas caen a tus pies mis esperanzas.

Te miro y veo que nada ha cambiado, que nada hay por salvar y que en vez de morir tu recuerdo, me aniquila el dolor de saber que no eres mío.  Que jamás lo fuiste, ni lo serás.
Sólo me prestaste tu cuerpo, concediste caricias a granel y sin aviso te marchaste; como mercader errante emprendiste camino a vender tus besos a otros amores...

Mas yo, que todo te di, todo perdí. Dejaste en bancarrota mi corazón y mis manos vacías sin la calidez de las tuyas.Y sin embargo, te amo. 

Mi vida daría por sentir por un instante el aroma de tu piel, por el roce de esa boca que besé con loca ansiedad y frenesí  y que me llenó de falso amor que ingenuamente creí.

lunes, 17 de junio de 2019

CONTRASTES

Y sin querer, busco en su boca la mueca que ponías después de besarme,  analizando su silueta buscando tu andar pausado, rastros de tu risa o un dejo de tus ojos en su mirada.
Lo miro rogando al cielo ver en él lo mismo que hallé en ti, imploro la misericordia divina porque sus ojos me atrapen como tus ojazos negros que tanto amé. Quiero que su mirada me cautive como la tuya. 

Mi dilema es ahuyentar tu fantasma, anhelando a la vez volver a sentir eso que en mi pecho palpitaba cuando te tenía cerca; cuando levantaba la mirada como niña mimada para poder alcanzar tus ojos, mientras tú sonreías complacido al sentirte cual gigante frente a mí...siendo tan pequeño para el amor que te di a raudales y que te ahogó,  porque no supiste nadar en él. 

Busco desesperadamente en otros cuerpos el deseo que el tuyo me arrebató...pero aún no lo hallo.
Sigues aquí,  vivo en mi mente, oculto en mis latidos y pensamientos. De vez en cuando te asomas a mis ojos en Salinas y amargas gotas de melancolía que llevan tu nombre...

sábado, 18 de agosto de 2018

Plegarias de la luna




La luna, que conoce tus pasos y mis oraciones,
Llora desconsolada tu ausencia.
Muchos creen que ha venido una fuerte tempestad,
Pero son los gritos que ahogada en lágrimas
Me lanza implorándome perdón.

Llueve afuera y hay tormenta en mi corazón,
Porque ni la luna reina, ama y señora de la noche
Pudo conquistar tu amor para mí
Y deja caer su plateado llanto a la tierra…

¿A quién le clama una reina por piedad?

domingo, 6 de mayo de 2018

Poema para dos









El deseo ferviente de mi piel clamando por la tuya,
Sucumbiendo ante la tentación 
de tus labios Como lava ardiente, a centímetros de los míos.

Mi espalda se curva y mi cuello expuesto anhela tu cercanía,
Siento la humedad de tus besos que lo recorren con ganas
Pero sin prisa,
Mientras tus manos me recorren de norte a sur.

La poesía habla de amores y los hace eternos…
Tú y yo somos versos, canción e inmortalidad
Cuando entre sábanas, sudor compartido y miradas silenciosas
Nos entregamos y nos fundimos uno en el otro.

Eres eternamente mío…

Poema a dúo








EL:  Persigo la estela invisible de tu dulce aroma flotando entre mis sueños...
Recuerdo el camino escondido de nuestro romance olvidado, una felicidad que ya no existe, pero que yo aún conservo, aunque signifique estar aferrado al espejismo de un fantasma...
Porque te veo pasar en el vaivén de caderas extrañas, ajenas.
Porque te contemplo en el reflejo de mi rostro en los ojos de otras,
en las cabelleras pasajeras que responden serpenteando con sensualidad a las caricias del viento,
allí te veo, en bellezas que no te pertenecen...
Porque desde que te ví no hay más belleza que la tuya, y no hay más deseo que el de tu cuerpo, y porque a mi parecer, todas esas mujeres de rostros lejanos son embellecidas sólo por tu recuerdo,
porque las miro a ellas, pero te veo a tí,
porque necesito que vengas...
Que vengas aquí y que enciendas las ascuas moribundas de esta alma que llevas anclada a tu corazón indiferente... Eso es todo cuánto quiero.
Y todo cuánto necesito,
todo por lo que espera esta vida llena de fracasos y desencuentros, por un sólo acierto de cupido en medio de tu pecho, una vez más...
Y esperaré una eternidad si la vida me lo permite, una vez más..."



ELLA: Miro a lo lejos perdida entre mis pensamientos, recorriendo palmo a palmo tu recuerdo en mi memoria, de aquellos días llenos de luz cuando te amaba y volaba entre tus brazos sin miedo a caer. Y te amaba, te amaba infinitamente, hasta que desperté de mi sueño y me di cuenta que no me amabas igual.

Yo era tu muñeca, una inanimada figura que veías con ternura y acaso con algo de pesar, por amarte tanto y no corresponderle... Pero donde corrías a refugiarte cuando el cielo se derrumbaba y hacía llover tus ojos. En mi regazo encontraste reposo en los días malos y mis besos endulzaron muchos de tus días amargos.

Hoy tus días son grises y así, perdida en mis pensamientos, mis suspiros por aquellos recuerdos, te alejan más y más de mi corazón.
Te amé como nunca y como siempre y te di tanto amor que me quedé vacía. 

Ya no hay nada en mi alma para ti, por eso te pido que no esperes mi regreso.
No volverá aquel amor, tu indiferencia fue su verdugo y mis ojos se inundaron de melancolía por tu egoísmo.

Ya no te amo, amor. Perdón .



(Poema escrito a dúo con mi amigo Ronald Revollo)

4 Líneas de versos



La única distancia que quisiera entre tú y yo ,
Es aquella donde pudiera sentir  la tibieza de tus labios
Justo antes de un beso,
¡Por el bendito milagro de un beso tuyo!