Volvería a
tu cuerpo,
Volvería a
tu boca de cereza que me besa con hambre atrasada
Desbocando
los latidos de mi corazón.
Volvería a
mirarme en tus ojos alegres y profundos
Que
paralizan mi cuerpo cuando se clavan como dagas en los míos
Sonrojando
hasta mis pensamientos…
Volvería a
beberme como néctar aquel sudor compartido al compás de nuestros cuerpos, que
cadenciosamente unidos suspiraban entre gemidos susurrados al oído.
Tu piel
destila deseo, tus manos saben pintar con pasión el lienzo blanco de mi cuerpo.
Sin dudarlo,
volverían a vagar mis manos sobre tu espalda,
A acariciar
la silueta de tu piel trigueña, teñida por los
rastros del carmín que mi boca te dejó en los labios. Bien sabes que ningún beso los borrará, pues arderán en ti
como una llamarada eterna que ningún otro amor podrá apagar.
Amante mío, aquí te esperan mis ganas, mis besos, mis versos.
Vuelve a mí…

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