Tengo tu recuerdo tatuado en mi memoria; el eco de tu risa grabado en mis pensamientos como burlándose de mis ganas de olvidarte y en cada recoveco de mi alma el olor de tu piel.
Es tan amargo recordar la miel de tus besos...Ay mi bien, te paseas en mi cabeza cada vez que así lo quieres, mueres y renaces en mi mente cada vez que te apetece.
Mientras el insomnio es mi compañía, tú duermes plácidamente en mis pensamientos y te recorro palmo a palmo, buscando que tu imagen quede intacta en mi memoria. Como una triste estrategia para no perderte, para no olvidar del todo tu silueta; ¡cuán masoquista es este corazón que se niega a dejarte ir!...
Muero cada día recordando que quiero olvidarte aunque tu fantasma se niegue a huir. Pero te vuelves a desvanecer y resucita el alma mía, y duermo y descanso de tu recuerdo que me hiere el alma.
Es un dilema querer olvidarte y negarme a borrarte...si te vas, contigo se va lo mejor de mi. Si te quedas cada día será de a poco morir. Pero es que ya no vivo desde que no estás, en ese último beso se fue mi último respiro, si ya no tengo el calor de tus manos, déjame si quiera recordar tus abrazos.
Déjame vivir muriendo así, sin ti, déjame jugar a engañarme a aprender a caminar sin tí a mi lado. Déjame intentarlo, hasta cuando me llegue a mi la hora, y volvamos a estar juntos. Déjame llorarte hasta cuando yo también muera.