jueves, 12 de mayo de 2016

Para mi amor cobarde








Y es que a veces quisiera lanzarte como una hoja al viento, que su fuerza te arrastrara tan lejos de mi alcance que mis manos no pudieran volver a tocar tu piel…si no tuviera que luchar con el deseo de tenerte y hacerte para siempre mío y sucumbir ante este amor que me oprime el pecho.
Ojalá pudiera dejarte ir como corren las aguan en un río, sin saber a dónde van a dar, ahogar en su corriente las sensaciones que me producen tu mirada, tu tímida sonrisa y tu voz repitiéndome “Te quiero”…si tuviera la valentía de verte marchar así como llegaste: intempestivamente, tan repentino como el rocío de la mañana. 

Cuánto quisiera no anhelar un beso tuyo, una caricia de tus manos o el aroma de tu piel y tu perfume que me roban el aliento y tantos suspiros…ay amor mío, si pudiera ser valiente y pelear por mí, si pudiera bajar los brazos y admitir que perdí la batalla contra el tiempo, contra este odioso calendario que nos ha cruzado en tiempos distintos, sin permitir que nos amemos.

Cuánto desearían mis pies no correr a tu encuentro, o mis oídos estar prestos al sonido de tu risa…, todo mi ser es cobarde, porque no quiere verte partir, mi alma se rehúsa a levar anclas y seguir navegando sin ti…te quiere en su barco, a su lado…pero tú sólo quieres quedarte en ese viejo puerto, sin soltar amarras, atado a antiguas tristezas que no te dejan amarme en libertad. Vives atado a ellas y mi alma está anclada en ti…sin tener la fuerza para soltarte…


Somos un par de cobardes.