lunes, 17 de junio de 2019

CONTRASTES

Y sin querer, busco en su boca la mueca que ponías después de besarme,  analizando su silueta buscando tu andar pausado, rastros de tu risa o un dejo de tus ojos en su mirada.
Lo miro rogando al cielo ver en él lo mismo que hallé en ti, imploro la misericordia divina porque sus ojos me atrapen como tus ojazos negros que tanto amé. Quiero que su mirada me cautive como la tuya. 

Mi dilema es ahuyentar tu fantasma, anhelando a la vez volver a sentir eso que en mi pecho palpitaba cuando te tenía cerca; cuando levantaba la mirada como niña mimada para poder alcanzar tus ojos, mientras tú sonreías complacido al sentirte cual gigante frente a mí...siendo tan pequeño para el amor que te di a raudales y que te ahogó,  porque no supiste nadar en él. 

Busco desesperadamente en otros cuerpos el deseo que el tuyo me arrebató...pero aún no lo hallo.
Sigues aquí,  vivo en mi mente, oculto en mis latidos y pensamientos. De vez en cuando te asomas a mis ojos en Salinas y amargas gotas de melancolía que llevan tu nombre...