El deseo
ferviente de mi piel clamando por la tuya,
Sucumbiendo ante
la tentación
de tus labios
Como lava ardiente, a centímetros de los míos.
Mi espalda se
curva y mi cuello expuesto anhela tu cercanía,
Siento la humedad
de tus besos que lo recorren con ganas
Pero sin prisa,
Mientras tus
manos me recorren de norte a sur.
La poesía habla
de amores y los hace eternos…
Tú y yo somos
versos, canción e inmortalidad
Cuando entre
sábanas, sudor compartido y miradas silenciosas
Nos entregamos y
nos fundimos uno en el otro.
Eres eternamente
mío…

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