La luna, que
conoce tus pasos y mis oraciones,
Llora desconsolada
tu ausencia.
Muchos creen que
ha venido una fuerte tempestad,
Pero son los gritos
que ahogada en lágrimas
Me lanza
implorándome perdón.
Llueve afuera y
hay tormenta en mi corazón,
Porque ni la luna
reina, ama y señora de la noche
Pudo conquistar
tu amor para mí
Y deja caer su
plateado llanto a la tierra…
¿A quién le clama
una reina por piedad?

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