domingo, 6 de mayo de 2018

Poema a dúo








EL:  Persigo la estela invisible de tu dulce aroma flotando entre mis sueños...
Recuerdo el camino escondido de nuestro romance olvidado, una felicidad que ya no existe, pero que yo aún conservo, aunque signifique estar aferrado al espejismo de un fantasma...
Porque te veo pasar en el vaivén de caderas extrañas, ajenas.
Porque te contemplo en el reflejo de mi rostro en los ojos de otras,
en las cabelleras pasajeras que responden serpenteando con sensualidad a las caricias del viento,
allí te veo, en bellezas que no te pertenecen...
Porque desde que te ví no hay más belleza que la tuya, y no hay más deseo que el de tu cuerpo, y porque a mi parecer, todas esas mujeres de rostros lejanos son embellecidas sólo por tu recuerdo,
porque las miro a ellas, pero te veo a tí,
porque necesito que vengas...
Que vengas aquí y que enciendas las ascuas moribundas de esta alma que llevas anclada a tu corazón indiferente... Eso es todo cuánto quiero.
Y todo cuánto necesito,
todo por lo que espera esta vida llena de fracasos y desencuentros, por un sólo acierto de cupido en medio de tu pecho, una vez más...
Y esperaré una eternidad si la vida me lo permite, una vez más..."



ELLA: Miro a lo lejos perdida entre mis pensamientos, recorriendo palmo a palmo tu recuerdo en mi memoria, de aquellos días llenos de luz cuando te amaba y volaba entre tus brazos sin miedo a caer. Y te amaba, te amaba infinitamente, hasta que desperté de mi sueño y me di cuenta que no me amabas igual.

Yo era tu muñeca, una inanimada figura que veías con ternura y acaso con algo de pesar, por amarte tanto y no corresponderle... Pero donde corrías a refugiarte cuando el cielo se derrumbaba y hacía llover tus ojos. En mi regazo encontraste reposo en los días malos y mis besos endulzaron muchos de tus días amargos.

Hoy tus días son grises y así, perdida en mis pensamientos, mis suspiros por aquellos recuerdos, te alejan más y más de mi corazón.
Te amé como nunca y como siempre y te di tanto amor que me quedé vacía. 

Ya no hay nada en mi alma para ti, por eso te pido que no esperes mi regreso.
No volverá aquel amor, tu indiferencia fue su verdugo y mis ojos se inundaron de melancolía por tu egoísmo.

Ya no te amo, amor. Perdón .



(Poema escrito a dúo con mi amigo Ronald Revollo)

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