Cuando las
caricias ya no estremecen, mis besos
quebrados caen al suelo
Y los arrastra el
viento lejos de tu boca y de ti, y me sientes lejana y distante,
Porque ya mis
labios no tiemblan al roce de los tuyos.
Lo siento, mi
bien, tu piel ya no enciende mi deseo,
Mis pies no
anhelan recorrer tus caminos, el amor se ha esfumado, perdido.
He renunciado a
amarte por tu desamor y tu desdén
Que calaron en mi
pecho tan hondo como el fondo del mar,
Rompiendo los
lazos que me ataban a tu cuerpo
Y las cadenas del
corazón que sólo latía por ti.
Perdóname si
causo tu llanto, tus lágrimas queman mi piel cuando se deslizan en tu tez,
Pero mi amor se
ha marchado, y mis ojos no te miran como ayer,
Como en aquellos
días de antaño cuando era infinitamente tuya…
Pero no lo viste
y no me quisiste,
En aquel tiempo
te amé con frenesí y fui simplemente tu
muñeca
Con la que
jugaste al amor sin compasión,
Y rota y vuelta
trizas cual flor en la basura, amargamente lloró tu olvido
Y desgastó sus
mejillas con el llanto por tu ausencia.
Cariño mío, si
tan sólo me hubieras dejado amarte
hoy no causaría tan honda amargura en tu
corazón, habría sido para ti todo mi amor,
pero me despreciaste y por ciego me perdiste.
Me marcho pidiendo
al cielo perdone mi pecado, de hacer sufrir a quien tanto he amado,
Pero ya no quedan
rastros de aquel amor tan grande que te tuve y que murió en tu indiferencia
desangrado.
Parece que el
amor, no siempre es infinito.