Y cómo el viento
mueve su cabello con sensualidad, arañando el suelo con sus tacones.
Él ama verla
andar con seguridad, Con la cadencia que le da sentirse hermosa.
Él no sabe que
ella se derrite al verlo sonreír, Cuando en medio de besos él suspira y trata
de ocultarlo; Ella ama ver el brillo de sus ojos cuando la mira embelesado y
admirado,
Como quien
contempla una obra de arte, quizás un poco enamorado…
Si él supiera que
ella delira cuando sus manos miden la extensión de su figura
Con las caricias
que le dibuja en la piel…
Ella desconoce
que cuando su voz se cuela en sus oídos, a él se le desbocan los latidos del
corazón
Y le delata su
respirar agitado.
Él y ella juegan
a ser sólo amantes de ocasión, de los que se disipan con la luz del sol,
Pretender jugar
el juego de negarlo y creer que no es más que la pasión que desborda la piel
Y los invade y
somete.
Esquivan miradas,
disimulan sonrisas, y prefieren la absurda libertad de estar separados,
Aún amándose
tanto.
Par de cobardes
insensatos, que se niegan a amarse sin medida, sólo por el miedo de intentarlo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario