Yo paso los días sacudiendo de mi ropa el calor de tus abrazos, y
maquillando los ojos que se aniegan cuando los invaden tus recuerdos .Aún quema
el veneno de tus besos en mi boca y tus caricias en mi cuerpo, te llevo piel
adentro y no he encontrado antídoto para tu recuerdo, pero a mí me va mejor…
Porque tú me verás en la risa de alguna mujer extraña, en el mover de su
cabello o en su mirada. Me verás en todas y no seré ninguna, mi silueta será
para ti un fantasma que se disipe al amanecer...yo te hice inmortal en mi
poesía, pero llamarás a la muerte porque no me tienes y ella no te escuchará.
A ti te abraza la angustia cuando ves nuestras fotografías de aquellos
días felices de antaño, te consume la zozobra de no poder verme, de llegar a mi
perfume o conseguir un leve roce de mis manos. Lentamente te mata mi ausencia,
el haberme ido sin dejar rastros. Sólo las huellas que dejé en ti: todo aquel
amor que te entregué a raudales y tuviste en poco. A ti que no supiste que
hacer con tanto y huiste despavorido y ahora no sabes a dónde ir, ni dónde
estoy.
Mi fantasma duerme a tu
lado, porque voy matando de a poco el amor que te tuve y tú como un loco te
aferras a revivirlo, aunque ya herido de muerte en mi pecho agoniza…porque
convertiste mis suspiros en quejidos. Por ahora, la mueca en mis labios se
viste de sonrisa, una prestada, una falsa…como tu amor.

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