El dueño de una hermosa sonrisa que confunde mis
palabras, su voz se diluye en mis oídos que se deleitan al escucharle hablar,
de paso firme y tierno mirar. Pero no caminarás a mi lado, pues me crucé tarde
en tu camino, no soy la razón de tus alegrías, porque tu corazón ya está
ocupado…
¿Cómo le explico a mis ojos que no pueden
mirarte con amor? ¿Cómo contener los suspiros cuando el viento me trae tu
aroma? Si siento temblar mis piernas cuando pasas tan cerca de mí…tan lejano.
He empezado a amarte en
silencio y a distancia, donde me siento a observarte y a soñar que algún día
serás mío; anhelando adueñarme de tus noches y ser testigo de tus amaneceres. Imaginando besar cada lunar que encuentre en la extensa llanura de tu piel. Explotando en deseo tan ardiente como la lava,
para perderme en tu cuerpo, morir y renacer en ese breve delirio. Que de tanto
amor, el sudor sea dulce como la miel y pueda fumarme tus suspiros. Calmando tus
ansias con infinitas caricias. Las dibujaré con la paciencia de un artesano,
como tallando una escultura, mientras tus dedos recorren mi figura.
Pero la realidad golpea a mi puerta y me trae
de vuelta diciéndome a la cara que eres ajeno, que el calendario me odia por
retrasar nuestro encuentro. Si tan sólo el reloj diera marcha atrás y haberte
conocido cuando eras libre, si pudiera gritarle al mundo lo mucho que te amo,
que te sueño.
Si tan sólo pudiera beber una gota de tu
amor, tener un leve roce de tus labios, ¡ese bendito pecado de un beso tuyo!
pecaría sólo por el milagro de robarme tu corazón por un instante; pero mi
castigo estaría esperando por mí. Aunque es más triste mi condena al saber que
tienes dueña, que amarnos no sería más que una utopía, la triste quimera que me
ha tocado vivir, por amarte en silencio.
Esa es mi pena.






