Te siento, te percibo acercándote a mi, cuando el recio viento trae tu aroma,
cierro los ojos y de pronto, me rozas.
Lentamente me vuelvo y te miro, contemplo tus mansos ojos negros,nocturnos,
oscuros como un alma olvidada; Te sonrío y me dejo envolver por tu abrazo...
Entonces, muerde mi boca la ambrosía de tus besos,
y en tu pelo, mis dedos juegan traviesos.
Me siento morir y renacer en aquel perpetuo sueño,
desfallezco en la dulce agonía de tu abrazo,
donde se me escapa el alma en un suspiro y me siento elevar hasta el firmamento.
Tácitas y serenas, las horas pasan y pasan,
pero tú y yo, estamos embriagados por un ámbar de pasión y deseo;
Envenenados, seducidos, sabiendo de nuestra efímera muerte de amor....

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